Saturday, April 19, 2008

Noche de Verano

Solo tomó una fracción de segundo y la nada se apodero de mi recuerdo. La negrura cubría mi pensamiento y entre mas luchaba por difuminarla más densa se tornaba: caía yo mas en el abismo. De pronto, una luz intensa me deslumbro y me tomó un par de segundos darme cuenta de la ausencia de mi Ana. ¿Que habría pasado? Solo recuerdo su figura perder forma en lo denso de la noche seguida por un grito sordo momentos antes de perder el conocimiento.

En una noche como cualquier otra la brisa fresca de verano y la canícula de media tarde dejaban una sensación de somnolencia irreparable. Solo Ana y yo permanecíamos despiertos tras ponerse el sol. Inmersos en la platica, nuestra mente divagaba en las estrellas. Nuestros cuerpos recostados sobre la alfalfa y nuestros ojos postrados en la nada eran todo lo que hacía falta para pasar un momento de esos que vale la pena vivir. Yo le preguntaba ¿que abra mas allá del sol?, aunque creo que la pregunta iba más bien para mis adentros. Ella me miraba con esos ojos húmedos y vibrantes que siempre me parecieron tan inocentes. Por ahora eramos jóvenes y todo quedaba por delante y aunque ella me animaba a disfrutar más el momento, nunca pude evitar la tentación de divagar en el "que será" de mi futuro. Podía verme a mi, al igual que podía verla a ella y aunque las imágenes no eran muy claras yo creía tener una visión bastante acertada, al fin de cuentas en esa época mi experiencia no me dejaba imaginar cuanto podrían cambiar las cosas. Así pues esa noche fue muy distinta de la noche en que la vi por última vez, sin embargo, aquella noche es una imagen clara de la Ana que aun vive en mi memoria.

El tío de Ana era un personaje extravagante y recluso, una persona difícil de comprender. Su morada era de roca gris o tal vez cantera. El lugar se encontraba en la campiña y hasta cierto punto me recordaba la casa de verano en la que Ana y yo pasamos tantas tardes. La construcción era de piedra solida y el imponente gris de las torres se coloreaba también de un verde intenso como resultado de la vegetación que parecía nacer de entre la piedra. Por dentro, el amplio recibidor se destacaba por ser el único lugar del castillo con amplia luz, proveniente de un tragaluz en las alturas de la estructura. En cuanto al resto del lugar, los cuartos estaban decorados con nogal y en ningún lugar era esto mas evidente que en la gran biblioteca del castillo. El tío de Ana había amasado una colección de libros impresionante con el pasar de los años. Siempre di por sentado que el tío de Ana era masón, o si no, seguramente pertenecía a algún tipo de sociedad de esta naturaleza. Fue en este castillo que vi a Ana por última vez. Ana me había invitado a pasar el fin de semana en aquel lugar y para mi sorpresa descubrí que no estaríamos solos. Fue una noche negra, alumbrada únicamente por la luz de la llamas del infierno mismo; una noche sórdida y digna de un culto a satanás. Yo me retorcida entre las sabanas de mi cama mientras el viento helaba y los cuervos se posaban sobre la rama de un árbol afuera de mi ventana. Me desperté de golpe y el sudor cubría no solo mi frente sino también mi espalda y mi pecho, decidí salir. Al abrir la puerta, esta dejó escapar un rechinido en lo profundo de la obscuridad que reinaba en el pasillo. En aquel castillo no había electricidad y me dejaba imaginar como habría vivido la gente en la edad media. Me adentre en el pasillo sin ningún tipo de luz que me sirviera de guía y de alguna manera fui a dar con el lugar equivocado. Un balcón con puerta de cristal y vista hacía lo profundo del bosque llamó mi atención. Un resplandor rojizo se filtraba por entre las delgadas cortinas de satín que se agitaban sin piedad por parte del viento. Camine aturdido hacía el balcón y al abrir las puertas y postrar fijamente mi mirada en la dirección de aquella luz mi mundo cambió. Un circulo de individuos, todos vestidos con túnicas blancas y mascaras de expresiones perversas; en el centro Ana, cerca de un fuego que se agitaba como fiera ante el viento. El mismo tío de Ana parecía estar vestido de una manera que a mi parecer lo destacaba como el patriarca del grupo. No pude creerle a mis ojos cuando dos individuos se dispusieron a cargar y postrar a mi querida Ana en un altar de piedra decorado por símbolos tallados en su base. No pude contenerme tras observar que era su mismo tío quien con daga en mano parecía totalmente dispuesto a tomar el corazón de su sobrina y ofrecerla en sacrificio a algún dios maligno; grite a todo pulmón como un desquiciado y salí del castillo en dirección de la locura que tomaba curso mientras mi corazón latía agitado. Al salir mi ojos me engañaron y solo pude ver ante mi una imagen que se difuminaba como la bruma. Poco a poco perdí la capacidad de ver la luz que me guiaba por entre la maleza y perdí mi curso poco de antes de también perder el conocimiento y con esto a mi querida Ana.

1 comments:

Student22 said...

Wow. Que te inspiro a escribir esto?