Fue en una noche de vísperas de año nuevo mientras caminaba por el barrio mas viejo de esta vieja ciudad en camino a una cena. El resonar de mis pasos sobre el empedrado se entremezclaba con el eco de mis pensamientos. Al voltear en una esquina me sorprendió un rostro sombrío bajo un sombrero de copa que sin mas poder dejo caer un manuscrito y desapareció del lugar. Cada linea del documento esbozaba una bella figura, un hada arrancada de entre las paginas de un cuento fantástico.
Un viento gélido recorría los andadores al pie de una impactante mansión de cantera blanca. Construida al estilo de la aristocracia francesa con sus fuentes de dioses romanos y su jardines elaborados. Al pie de la escalera de mármol esperaba por mi una multitud de carácter surrealista. Que sorpresa la mía cuando caí en la cuenta que esta celebración era de mascaras al estilo veneciano. Fue ahí en una noche sin anfitrión a merced del viento que me perdí en los ojos tras la mascara de hada. Fue ahí por azares del destino que tuve que ocultar mi rostro bajo un sombrero de copa para la ocasión.
Un viento gélido recorría los andadores al pie de una impactante mansión de cantera blanca. Construida al estilo de la aristocracia francesa con sus fuentes de dioses romanos y su jardines elaborados. Al pie de la escalera de mármol esperaba por mi una multitud de carácter surrealista. Que sorpresa la mía cuando caí en la cuenta que esta celebración era de mascaras al estilo veneciano. Fue ahí en una noche sin anfitrión a merced del viento que me perdí en los ojos tras la mascara de hada. Fue ahí por azares del destino que tuve que ocultar mi rostro bajo un sombrero de copa para la ocasión.

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